¿Cómo salir de tu Zona de Confort?

Caso de Estudio de Don Manuel

Como muchos de ustedes saben, viajo con bastante regularidad por todo el territorio mexicano. Hace poco tuve la fortuna de visitar Cortazar, un poblado enclavado en la región conocida como el Bajío, particularmente en el estado de Guanajuato.

Caminar por su plaza, a cualquier hora, es un placer digno de dioses, aunque quizá la magia de caminar en su jardín central por la noche enmarcado por el canto de los grillos con un cielo estrellado, sea lo que más me haya gustado.

Pues bien, caminando por los portales buscando un lugar para comer, me encontré un negocio donde la especialidad es la cocina regiomontana. El dueño, Don Manuel, ha vivido toda su vida en Cortazar, al igual que su padre [el ya fallecido Don Ignacio]

Al día siguiente, visito por segunda ocasión el local de Don Manuel. Él tiene ya la suficiente confianza conmigo de sentarse en mi mesa y hacerme la plática. Y es que si hay algo que disfruto enormemente es escuchar las historias que los demás quieren compartirme, en especial, cuando estoy fuera de la Ciudad de México. La calidez de los mexicanos fuera del área metropolitana es fascinante: ya sea en Veracruz, Jalisco, Baja California Sur, Durango, Morelos, Querétaro, Quintana Roo, Tamaulipas, Chiapas, Guerrero [por mencionar sólo algunos estados de la República que me ha tocado visitar. Actualmente, sólo me falta por pisar el Estado de Nayarit] siempre regreso orgulloso de mi país y de su exquisita gente. Don Manuel, un señor de setenta y dos años, comienza por contarme de los dueños anteriores de los ranchos ubicados en Cortazar, lo cual me hace ver que efectivamente, toda su vida ha vivido ahí, me cuenta que su padre fue el primer boticario de Cortazar, «bueno… —me dice— el primero no, en realidad el primer boticario del pueblo fue Don Susano, oriundo de Guadalajara, comentarista de deportes, pero desde que se mudó para Cortazar, mi padre empezó a ayudarle a preparar las recetas, porque sabrás que antes las recetas ¡se tenían que preparar! Don Susano fallece años más tarde, y mi padre se convierte en el boticario del pueblo. Mi padre fue un hombre muy noble, por ello fue muy querido en el pueblo.»


«… si hay algo que disfruto enormemente es escuchar las historias que los demás quieren compartirme…»


No puedo dejar de notar la emoción que proyecta Don Manuel mientras me platica lo anterior.

Ya en plática franca, Don Manuel me dice que él, durante treinta y seis años, ayudó a su padre en lo que se convirtió en una farmacia, hasta la muerte de Don Ignacio. A partir de ahí, Don Manuel se hace cargo del negocio familiar. Me dice que se casó con una mujer muy bonita, originaria también del pueblo, con quien procrea tres hijos, «todos profesionistas —me dice orgulloso—».


«…siempre regreso orgulloso de mi país y de su exquisita gente…»


Más tarde, cuando florecen las grandes cadenas de farmacias, fue muy complicado hacerles la competencia, y empezó a tener problemas económicos. Sin embargo, uno de sus hijos que había ido a trabajar a Monterrey, regresaría sorprendido de la cocina típica regiomontana y le dice a Don Carlos, que “mande al diablo” la farmacia, que ahora, para darle un nuevo respiro al negocio familiar, serían restauranteros. «Y así, es que ahora me dedico a la comida —me dice Don Manuel—  aunque fue complicado al principio, pues ¡yo no sabía ni cortar un bolillo!, pero mi hijo me dijo: “pues vas a tener que aprender, y a pagar el aprendizaje con quemaduras y cortaduras”, pero ha valido la pena» —me dice satisfecho Don Manuel.—

Después de despedirme y prometer regresar, fue inevitable para mi reflexionar acerca, de cómo Don Manuel, quizá muy a su pesar y dejando a un lado un negocio que desde los tiempos mozos de su padre se habían dedicado a cultivar y desarrollar, tuvo que salir de la tradición y adquirir nuevos conocimientos para poder seguir sosteniendo a su familia, en particular a su esposa, pues sus hijos ya se habían casado y hacía tiempo que los habían dejado para fundar su propia familia.


«… no tengas miedo de dar el siguiente paso, todo trabaja para el Bien si amas pensar el Bien …»


El local que tiempo atrás había sido una farmacia, ahora era un restaurante, que además de caracterizarse por servir la mejor carne de la región, daba un trato de calidez inigualable, que difícilmente un comercio en todo el país podría ofrecer a sus clientes.


Por ello te digo con toda certeza: No tengas miedo de dar el siguiente paso, todo trabaja para el Bien si amas pensar el Bien. Recuerda, el Universo trabaja con una materia prima llamada “transformación”, por lo tanto, no temas a dar el siguiente paso, ¡Aunque sea en una dirección diferente! Ahí radica tu fuerza y tu inspiración.


«…el desarrollo yace en la frontera entre el reto y el apoyo que recibirás de canales insospechados…»


Tú, como Don Manuel, sal de la idea de: “Así se ha hecho siempre” – “No tengo los conocimientos necesarios o suficientes”. Sin duda te verás presionado, pero recuerda, el desarrollo personal yace en la frontera entre los retos y el apoyo que recibirás de canales insospechados.

Si has vivido una historia similar, compártela con nosotros en un comentario.

¡Gracias! 

Si te gustó… compártelo por favor en tus redes sociales.

Con Amor & Entendimiento

Carlos Rendón

Especialista en Desarrollo Individual & Empresarial

Facebook · Instagram · Twitter · LinkedIN

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *