Y tú… ¿en qué eres natural?

Me llama la atención cómo existen más individuos de los que se pueda tener consciencia, los cuales se les facilita enormemente hacer que sus dones les generen dinero.
Lo anterior a propósito de dos situaciones urbanas que llamaron poderosamente mi atención los últimos días.

1) La primera se trataba de un joven, que en pleno semáforo de la Ciudad de México, realizaba en el tiempo que dura una luz roja, dominadas con un balón de fútbol soccer. Desde luego que desde el primer momento, el balón se rendía a la voluntad de: pies, piernas, hombros, pecho, cabeza, y cuanta zona del cuerpo pudiera hacer contacto con él.
Nadie podía evitar: conductores, peatones y dependientes de las tiendas circundantes, quedar hipnotizados por la danza a la que sometía este joven a un balón que no decía que no… Simplemente, se dejaba llevar por la voluntad de su amo en ese momento.
Con el tiempo perfectamente medido, nuestro futbolista del asfalto, suspendía su espectáculo y procedía a solicitar unas monedas a los conductores que se encontraban en cada semáforo en ese momento, quienes en su mayoría y casi sin excepción, realizaban gustosos el donativo correspondiente.


2) El segundo hecho urbano, fue en pleno transporte público, donde cuatro individuos accedieron al “microbús” y, después de presentarse, arrancaban sin más a ejecutar hábilmente sus respectivos instrumentos musicales, haciendo gala de excelentes voces en perfecta armonía. A la cuenta de “cuatro” iniciaban sus melodías, haciendo más ameno el trayecto de los que nos encontrábamos ahí.

A lo largo de tres alegres canciones, estos cuatro ejecutantes dejaban patente su alto nivel musical y, de que no se trataba de unos simples improvisados.

Al finalizar su miniconcierto, la gran mayoría de los usuarios del servicio, si bien no aplaudieron, pero dieron con gusto unas monedas a estos trovadores.


Me puse a pensar cómo, los seres humanos, recompensamos intuitiva y espontáneamente, sin dudar en momento alguno, a aquellos individuos que realizan de manera sobresaliente su talento natural y, de paso, despiertan una emoción en nosotros.
Tristemente, una mayoría abrumadora, deja a un lado sus dones y se vuelcan a satisfacer los deseos de todos, menos de ellos mismos, y así, pasa toda una vida.
Otra razón importante por la cual no nos entregamos a nuestro talento, es por la creencia errónea de que no nos dará lo suficiente para vivir, y ahí tenemos a muchos individuos viviendo grandes vidas en el exterior, pero viviendo miserables en lo interior.


¿De verdad la vida se trata de esto?


A lo largo de mi andar por esta aventura llamada vida, me he topado con demasiados casos como el que menciono anteriormente. Yo mismo me dejé llevar por esa inercia: el no conocerme a mi mismo, o muchas veces reprimiéndome a mi mismo, para convencerme de que lo que hacía en el pasado era mi autentica vocación, retrasó el darme cuenta que estaba satisfaciendo lo que la mayoría aprueba como éxito en esta época, lo cual tiene que ver más con factores de apariencia, que factores reales de realización personal.


El par de ejemplos que acabo de mencionar es tan sólo la punta del “iceberg” del infinito de posibilidades que existen para darte verdaderamente una vida llena de significado y de propósito, si al menos te das la oportunidad. Puedes, a pesar de tener obligaciones económicas importantes e inaplazables, dar un vuelco a tu vida de manera progresiva y armoniosa (desde luego que puede ser un vuelco de 180 grados, pero, a la mayoría le aterra y desde luego le incomoda)


Por ello, una mini guía para iniciar la transición hacia tu entrega a tus auténticos dones, sería la siguiente:

  • No pierdas ninguna oportunidad para conocerte a ti mismo. El trato con los demás te refleja quién eres. No pases por alto este hecho.
  • Es muy trillada la siguiente pregunta, pero es de lo más esclarecedora: Si no importara en absoluto el tema económico ¿A qué te dedicarías? La respuesta honesta te empezará a dar pistas valiosas respecto de quién eres y que amas en la vida.
  • Detecta qué actividades son con las que pierdes noción del tiempo y de ti mismo.
  • Qué objetos (independientemente de su valor económico intrínseco y excluyendo aquellos que tengan valor sentimental por cualquier causa) representan algo invaluable para ti. Puede ser tu colección de estampillas postales, pueden ser tus acetatos de The Beatles, etc… Esto también te empezará a dar pistas acerca de quién eres.
  • Recuerda: “Tu talento debe darte tu sustento.”

Con Amor & Entendimiento
Carlos Rendón

Especialista en Desarrollo Personal & Empresarial

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